Perder peso para siempre. ¿Es posible? ¿Cómo conseguirlo?

Consejos para adelgazar y perder peso para siempre
Consejos para adelgazar y perder peso para siempre

¿Quieres adelgazar y perder peso para siempre pero no sabes cómo? ¿Vas de dieta en dieta y sólo consigues volver a recuperar el peso en poco tiempo o incluso ganar más de lo que perdiste? ¿Estás inmerso en ese círculo vicioso que suponen las dietas y el efecto yo-yo? ¿Te sientes cansado y sin fuerzas como consecuencia de tantas dietas restrictivas?

¿Quieres evitar el efecto rebote y conseguir perder peso para siempre?

Perfecto, pero analicemos antes los principales problemas de las dietas y  por qué parece imposible perder peso para siempre con ellas.

1. Las dietas tienen un único objetivo: Perder peso

El principal problema de las dietas reside precisamente en que su único objetivo es el perder peso (más o menos rápido).

Pero al perseguir únicamente la pérdida de peso, no hay una reeducación alimenticia, ni un cambio de hábitos duradero y mucho menos una consciencia del problema real de base que está ocasionando el constante incremento de peso, lo que dificulta que consigamos nuestro objetivo de perder peso para siempre.

Único objetivo: perder peso
Único objetivo: perder peso

2.  Son restrictivas: No se puede estar a dieta para siempre

El hecho de ser tan restrictivas hace que no puedan mantenerse en el tiempo y  este es el principal motivo por el que se abandonan volviendo a los antiguos hábitos alimenticios que nos llevaron al sobrepeso inicial.

Además, algunas dietas pueden ser peligrosas. Dietas muy conocidas prometen una gran pérdida de peso muy rápida y la mayoría de ellas no son saludables por varios motivos. No aportan la cantidad suficiente de nutrientes, suelen ser excesivamente diuréticas o laxantes (lo que puede provocar un peligroso efecto en el cuerpo) y suelen estar basadas en un único alimento o grupos de alimentos.

Una dieta de estas características, realizada además sin ningún tipo de control por parte de un especialista puede comprometer seriamente nuestra salud.

No se puede estar a dieta para siempre
No se puede estar a dieta para siempre

3. Producen efecto rebote (efecto yo-yo)

Durante el tiempo en el que estamos a dieta, nuestro cuerpo se encuentra en alerta, como si de una hambruna o una guerra se tratara. Esto activa una serie de mecanismos de compensación y prevención (ante posibles futuras hambrunas) que hace que nuestro cuerpo no sólo trate de recuperar todo el peso perdido sino que aumente ligeramente sus reservas para prevenir la siguiente.

El abandono de la dieta, sin la incorporación de nuevos hábitos saludables y sin la conveniente reeducación alimentaria conduce inevitablemente a los antiguos hábitos alimenticios. Y esto ,unido a ese estado de “hambruna” del que viene nuestro cuerpo tras la dieta, hará que en poquísimo tiempo ganemos más peso del que hemos perdido.

Lo triste de esto es que al ganar aún más peso, volveremos a ponernos a dieta, volveremos a recuperar el peso y añadiremos algunos kilos extra al proceso. Y ya tenemos el perfecto círculo vicioso, del que parece imposible salir y que tanta frustración y sufrimiento provoca.

Efecto rebote
Efecto rebote

4. Sólo tienen en cuenta la alimentación

Y es que si bien se dice que somos lo que comemos y, en cierto sentido, así es. La verdad es que somos MUCHO más que lo que comemos, y con esto nos referimos a que las dietas no tienen en cuenta otros muchos factores como: nuestra situación personal, profesional, familiar, emocional, psicológica y física. Y sin embargo, todos ellos afectan tanto en el aumento de peso como en su pérdida.

Y esto es especialmente relevante en muchos casos en los que, por ejemplo, hay una relación emocional con la comida o en los que hay cuadros de ansiedad y estrés sostenidos en el tiempo. Ya que factores como estos verán comprometida nuestra capacidad de mantener esa dieta y harán imposible una pérdida de peso definitiva.

Sólo tienen en cuenta la alimentación
Sólo tienen en cuenta la alimentación

5. Provocan frustración y culpa

La frustración y la culpa son dos de las emociones que desgraciadamente acaban acompañando cualquier dieta. Y esto ocurre tanto cuando se abandona antes de llegar al objetivo, (porque sentimos que no hemos sido capaces de cumplirla como nos habíamos propuesto); como cuando pese a cumplirla vemos comprometidos los resultados al recuperar el peso.

Esta culpa y frustración, acaban provocando también problemas de autoestima y todo ello agrava seriamente el problema ya que genera una relación emocional con la comida en la que se come por la propia frustración de no poder perder peso y se siente culpa por haber comido

Únicamente con los 5  problemas anteriormente mencionados, podríamos afirmar que ninguna dieta es efectiva ni ninguna puede prometer adelgazar para siempre por sí misma.

Las dietas provocan frustración y culpa
Las dietas provocan frustración y culpa

Entones… ¿las dietas no funcionan y no es posible perder peso para siempre?”

Quizá tras leer acerca de los problemas de las dietas te estés diciendo “Entones… ¿las dietas no funcionan y no es posible perder peso para siempre?” Tranquilo, por supuesto que no estamos diciendo eso. Lo que queremos decir es que una dieta por si sola no nos va a traer esos resultados permanentes.

Por supuesto que es posible perder peso de forma saludable y mantenernos en nuestro peso para siempre.  Pero hace falta más que sólo una dieta para conseguirlo. Y esto no quiere decir que sea dificil, sólo que no puede basarse todo únicamente en lo que comemos o dejamos de comer.

El sobrepeso es un problema multifactorial y aunque comer en exceso es una de sus causas no es la única y, en nuestra opinión, no es la más importante. Por tanto, la solución al sobrepeso no puede ser unifactorial, es decir, no puede estar basada en un único aspecto (la alimentación), debe tener en cuenta muchas otras cosas.

Normalmente, de hecho, comer en exceso es sólo un síntoma de que algo no está funcionando correctamente (en nuestro cuerpo, en nuestra mente o en nuestra alma). Y cuando el cuerpo está correctamente nutrido, nuestra mente está en calma y nuestra alma tranquila, lo que se siente es SACIEDAD nunca hambre.

Cuerpo - Mente - Alma
Cuerpo – Mente – Alma

¿Cómo perder peso para siempre?

Cuando hablamos de “adelgazar para siempre” en realidad estamos hablando de dos objetivos y no de uno sólo: “Perder peso” y “Mantenerse en el peso ideal para siempre”.

Si todavía no has alcanzado el primer objetivo y aún necesitas perder peso, te recomendamos nuestra  Guía de  10 pasos para perder peso de forma efectiva en la que encontrarás las claves para poder despedirte de todo ese peso que te sobra de forma efectiva y saludable.

Si por el contrario ya has alcanzado tu objetivo y deseas conservar los resultados y mantenerte para siempre. Permítenos  que en primer lugar te demos la enhorabuena. Tanto por alcanzar tu objetivo de perder peso como por perseguir otro aún más ambicioso: No recuperarlo.

A continuación te damos algunas claves para que puedas mantener los resultados para siempre:

1. Conócete a ti mismo: Debes saber lo que te hace engordar

Tú mejor que nadie sabes: qué es lo que te llevó a engordar, cuáles son tus debilidades, qué situaciones pueden hacer peligrar tu objetivo de mantener el peso y cuáles van a ser las señales de alarma que no podrás dejar pasar.  Tenerlas presentes y haber trabajado con ellas previamente marcará la diferencia.

Recuerda que : No es cuestión de fuerza de voluntad, es cuestión de conocer las causas y actuar sobre ellas. 

Si conoces las causas que te llevaron al sobrepeso podrás actuar para que éstas no se produzcan o al menos para saber qué hacer en caso de que vuelvan a aparecer.  Reflexiona sobre esas causas, escríbelas, identifícalas y piensa qué puedes  hacer para que desaparezcan (si es que tienes control sobre ellas) o qué podrías hacer en caso de que aparecieran para no recaer (si es que no puedes evitar que se produzcan).

Conocer las causas y cómo actuar sobre ellas, te darán mayor control de la situación y te harán estar preparada para cuando aparezcan.

Si no sabes por dónde empezar esta reflexión, te recomendamos nuestra Guía de  10 pasos para perder peso de forma efectiva en la que se proponen ejercicios concretos para abordar este punto.

2. Haz seguimiento regular de tu peso y medidas

Marca un día a la semana para pesarte y medirte de forma regular (aproximadamente a la misma hora).

Ser consciente de tu peso y medidas regularmente te hará tener presente tu objetivo y poder actuar a tiempo en caso de que te desvíes del mismo.

Pero no te peses y midas más de una vez a la semana, ni te preocupes si subes ligeramente, no debes convertirlo en una obsesión. A lo largo del día y del mes,  el peso del cuerpo (como también sus medidas) varían en función de muchos factores y es completamente normal que haya variaciones. La hora del día, la menstruación o el estreñimiento pueden provocar fluctuaciones en el peso.

De nuevo aquí se trata de conocerse, saber cuales son tus fluctuaciones normales (por ejemplo, cuanto subes de peso durante la ovulación) para poder actuar en cuanto veas que subas de peso.

3. Gestionar los compromisos y los actos sociales

En ocasiones especiales, normalmente relacionadas con actos sociales, comemos más de la cuenta. Después de haber hecho un esfuerzo tan grande esto puede parecer un problema y generarnos ansiedad.

En primer lugar, los actos sociales forman parte de la vida.  No se trata de evitarlos ni de que supongan un enorme sacrificio ni fuerza de voluntad. Tenemos que intentar normalizarlos y encontrar la forma de hacerlos encajar en nuestros objetivos.

Si ese compromiso o acto social es importante para nosotros, por supuesto que debemos asistir. Estar rodeada de gente que nos quiere y de situaciones que nos hacen sentir bien es esencial para cualquier persona, además de generar endorfinas y contribuir a la mejora y prevención de la ansiedad y el estrés.

Ahora bien, si asistimos preocupados por la comida, por controlarlos, por no pasarnos y pensando que vamos a engordar esto sólo va a ser una fuente de enorme estrés que por si misma ya puede hacernos engordar. Así que, simplemente:

  • No acudas con apetito (puedes comer o cenar una buena ensalada antes de salir de casa lo que hará que no te abalances sobre los entrantes o la bandeja del pan)
  • Bebe agua 20 minutos antes de comer y asegúrate de que no sea sed en lugar de apetito lo que tienes.
  • Elije lo mejor de la carta, busca las verduras, los platos sencillos sin salsas ni cremas. 
  • Y si no hay nada bueno qué elegir o te mueres por un plato en concreto, pues simplemente disfruta del plato. Sin culpa, sin miedo a engordar, sin remordimientos, es sólo momento de disfrutar. Cada cosa tiene su momento. 
  • Si se trata de una cena en familia o en casa de amigos, puedes llevar tú la ensalada, o encargarte de preparar de unas verduras a la plancha o un plato exquisito que además se ajuste a lo que sueles comer. Lo que no sólo hace que participes activamente en los preparativos, quedando muy bien con el anfitrión. Sino además tener una opción muy saludable y con la que poder llenarte algo más si sientes la necesidad.
  • Conversa durante la comida, si conversamos mientras comemos necesariamente comemos más despacio.
  • No hace falta que pidas postre ni café, una infusión te ayudará a calmar las ganas de comer dulce después de comer y disfruta del momento. Si no puedes rechazarlo, siempre puedes compartirlo con alguien.  
  • Si el acto permite bailar o hacer alguna actividad que te permita moverte, no lo dudes: baila, camina, nada  o lo que sea que se proponga. No seas de los que se quedan sentados charlando delante de la bandeja de los postres pudiendo estar quemando ya parte del exceso.
  • Compensa durante dos o tres días, haz una dieta detox para ayudar al cuerpo a liberar todas las toxinas y excesos. Te sentirás renovada después de hacerlo y ver cómo te has mantenido en el peso a pesar de haber asistido a ese compromiso. (Porque para esto si que sirven las dietas tal y como las conocemos, para recuperar el control tras un exceso por un periodo corto de tiempo).

4. No olvides el ejercicio

Comprométete con tu rutina de ejercicio, eso si, algo que seas capaz de cumplir siempre, pase lo que pase. Es más efectivo que te propongas caminar 30 minutos cada día y hacerlo siempre que proponerse ir al gimnasio cada día y dejarlo la primera semana. Se sincero contigo mismo y realista con tu tiempo y tus responsabilidades. Elije una actividad que te guste y a ser posible que te divierta.

Si tienes dificultad con este punto, consulta nuestra Guía para introducir el ejercicio en la rutina diaria donde te damos algunas claves para que hacer ejercicio no sea más un problema ni una excusa.

5. Evita el estrés y la ansiedad

Es un hecho que el estrés y la ansiedad contribuyen al sobrepeso, por lo que si eres de los que sufre de ambos tendrás que comenzar a trabajar con ellos para que no comprometan tu objetivo de mantener el peso.

Actividades como el yoga, la meditación y el mindfulness pueden ayudarte mucho en ello. La respiración consciente y el reflexionar sobre qué es lo que deseamos conseguir y si lo que hacemos durante el día está alineado con esos propósitos son dos herramientas mucho más poderosas de lo que a priori pueda parecer.

También el hecho de llevar un diario, que nos permitirá identificar situaciones que no hemos sabido gestionar bien y que nos han hecho desviarnos de nuestro objetivo.

6. Quiérete y mimáte como nunca

Si estás atento a tu dialogo interno te darás cuenta de que uno mismo es el mayor crítico que hay, nos decimos cosas horribles a lo largo del día y solemos ser demasiado duros con nosotros mismos. A nadie le permitiríamos que nos hablara como nos hablamos a nosotros mismos.

Fíjate en lo que piensas cuando te miras al espejo cada mañana y deja de decirte “vaya ojeras”, “menudos pelos”, “qué cara” y cosas por el estilo.  Date los buenos días, sonríe al espejo y arréglate. Sonríete aún más  al ver cómo mejora tu aspecto tras arreglarte.

Y dedícate tiempo para ti, reserva un tiempo extra para atender tu piel: hidratarla, nutrirla, exfoliarla y masajearla. Y no lo hagas como algo mecánico, conviértelo en un ritual, un tiempo para mimarte, para acariciarte y para reconfortarte.

Si crees que no tienes tiempo para ello, reflexiona sobre todo lo que haces a lo largo del día, especialmente con las horas de televisión, redes sociales y con todo aquello que no esté alineado con tus propósitos de vida. prioriza lo que es realmente importante y se consciente de en qué inviertes tu tiempo, pues es en lo que estás invirtiendo tu vida.

7. Duerme y descansa lo suficiente

Dormir es sumamente importante, durante las horas de sueño el cuerpo se encarga de reparar tejidos, deshacerse de residuos y recargar energías para el siguiente día.

Si no le damos el suficiente descanso, el cuerpo no podrá realizar todas estas tareas y una de las consecuencias directas será el aumento de peso.

Si quieres mantener tu peso para siempre, el sueño debe ser sagrado para ti.

Esperamos que hayas disfrutado del artículo, ahora sólo te queda pasar a la acción. Confía en ti: ¡Puedes conseguirlo!

 

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